Hoy en clase vimos un vídeo acerca de Clair Patterson, quién descubrió la edad de la Tierra (4.500 millones de años). En el inicio del vídeo se decía que a partir de las rocas se puede sacar la edad de un lugar, pero había un inconveniente, y es que la mayoría de las rocas iniciales de la Tierra han desaparecido. Entonces, para comprobarlo, habría que comparar los niveles de plomo de las rocas.
De esto se ocupó Clair Patterson, quien, contra todo pronóstico, nunca tuvo buenos estudios, aunque sí una fuerte actitud científica. En un principio, le contrataron en un laboratorio con pobres condiciones a su alrededor, y, debido a esto, Patterson obtenía diferentes resultados en cada prueba. Estuvo dos años limpiando el laboratorio para que los resultados mejoraran, pero el plomo parecía estar siempre a su alrededor. Seis años después, consiguió llegar a un laboratorio en Pasadena, donde le proveyeron un espectógrafo de masas y una habitación completamente aislada para conseguir sus resultados. Finalmente lo consiguió, mientras agradecía al resto de científicos anteriores a él, y, la primera persona a la que se lo comunicó fue a su madre. Sin embargo, contra todo pronóstico, esto le supuso grandes problemas. Muchos empresarios o líderes iban a por él: el plomo era un combustible muy utilizado, y que se supiera que había demasiado, y, que además era dañino, les hundiría el negocio.
Esto nos lleva a pensar acerca de los riesgos que tiene la ciencia. ¿Tiene el derecho a ser conocida, o el mundo puede ocultarla para su propio beneficio? No sólo hay problemas de utilidad, si no también de robo de investigaciones y teorías. Yo creo que todo el mundo debería tener derecho a saber, independientemente de lo que esto suponga para un Estado o un negocio, y así las personas podrían decidir por sí mismas. Pero hay negocios que se basan en cosas que, pese a todo, son dañiñas para la salud y les aportan un montón de dinero. ¿Está el beneficio por encima de la salud de las personas? No lo creo, porque, al final, todo es una cadena, y deberíamos tener el derecho a saber acerca de lo que nos rodea.
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martes, 15 de noviembre de 2016
martes, 8 de noviembre de 2016
Las mujeres y la ciencia
Hoy en clase vimos un vídeo acerca de la posición de las mujeres en la ciencia en el pasado, narrado mediante dos ejemplos principales: Cecilia Payne y Annie Jump Cannon. La segunda, bastante mayor que la primera, inicialmente se dedicaba a trabajar para el catálogo estelar de Henry Draper con otras mujeres, a las que este llamaba "computadoras", pero los otros hombres se referían despectivamente hacia ellas como el "harén de Draper". Sin embargo, fue en este puesto donde Cannon realizó casi todos sus descubrimientos, comparándolos con las otras científicas. Ella descubrió más de 300 estrellas, les dio nombre y las clasificó según su espectro en la primera categoría, y según las variables de este en una subcategoría. Tiempo después en su vida apareció Cecilia Payne, una joven inglesa que, antes de mudarse a los Estados Unidos, no había tenido la oportunidad de estudiar. Payne aportó bastante a la investigación de Cannon, principalmente porque fue ella quién descubrió que "los espectros" de las estrellas, en realidad estaban clasificados de más cálido a más frío. De su propias teorías descubrió que las estrellas estaban compuestas principalmente de hidrógeno, y no de metales, y según esto escribió Atmósferas estelares, considerada la más brillante tesis astronomía jamás escrita. Sin embargo, esta fue rechazada, y Payne, que cedió a la presión, tuvo que negar su propia teoría. No fuer hasta años más tarde que su tesis fue reconocida, pero a favor, se puede decir que desde un primer momento se le atribuyó a Payne.
Cecilia Payne y Annie J. Cannon
Desde siempre, las mujeres han estado menos favorecidas en la mayoría de los aspectos de la Historia. Entonces, cuando no una, si no un grupo, se atrevieron a dedicarse a la ciencia, un trabajo que, según desde el punto de vista de la época, era para hombres, el mundo podía hacer dos cosas: o reírse, o echar las manos a la cabeza. Eligieron lo primero, y, como consecuencia, Payne y Cannon tuvieron que luchar el doble por dejar su huella en el mundo.
Ahora bien, las mujeres son iguales que los hombres. O, al menos, deberían serlo. No hay una diferencia que impida a unos hacer lo que hacen los otros siempre que ambos grupos se esfuercen. La clave está en trabajar unidos, no enfrentarse, y eso es lo que se hizo mal durante mucho tiempo. Quizá si hubieran dejado a mujeres estudiar e investigar mucho antes, ahora tendríamos más descubrimientos, o los mismos, pero hubieran sido más rápidos. Y si se hubiera trabajado en equipo desde el principio, habría muchísimas más posibilidades.Aún hoy en día hay muchos problemas, así que, aún con todo, nos queda bastante camino por recorrer.
martes, 25 de octubre de 2016
La ciencia y la religión
Hoy en clase vimos dos vídeos que discutían estos dos temas. En el primero, Neil Degrasse hablaba en el canal FOX acerca de que a pesar de que ambas no eran incompatibles, la ciencia siempre rebatiría a la religión. Que sin embargo había muchos científicos creyentes, y que se iban a respetar sus creencias. También se hablaba de la materia o energía oscura, que no había una explicación para ella, y que mucha gente creía que era Dios. Pero también se creía antes que todo lo que no tenía explicación era Dios, así que sólo es cuestión de tiempo que la materia deje de serlo.
En el segundo, hablaba sobre la experiencia de Giordano Bruno, que fue quemado en la hoguera tras ocho años de prisión por sostener como Copérnico que la Tierra ni era el centro del universo, ni era el único planeta, y que las estrellas eran soles. Todos los libros que escribió Giordano durante su vida fueron quemados como sentencia, aparte de su propia muerte. Giordano había tenido esta revelación después de tener un sueño, inspirado por el libro de Lucrecio, que por aquel entonces estaba prohibido (motivo por el cuál echaron a Bruno de su Iglesia).
Yo creo que la ciencia y la religión no son incompatibles, pero siempre me decantaré por la ciencia porque es demostrable y tiene argumentos más válidos. Mi colegio era religioso, y en clase de religión el profesor solía decir que "la ciencia sin religión es ciega, y la religión sin ciencia está coja", una frase atribuida a Einstein. Mi profesor también decía que la ciencia estudia el cómo y la religión el por qué de las cosas, de modo que sostenía que era complementarias. Yo no lo creo así, porque una puede existir sin la otra, y ambas pueden resolver sus preguntas a su manera. Todo depende de las creencias y experiencias de uno mismo, y en lo que esté dispuesto a creer, y cómo sea la persona. Hay gente que tiene la necesidad de creer en algo, y hay gente que la tiene de darle explicación lógica a algo, y ambas opiniones pueden convivir y ser válidas por igual.
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